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 **L.B.B.**: //Pour épater le bourgeois… et tout les autres.// **L.B.B.**: //Pour épater le bourgeois… et tout les autres.//
    
-A.S.: Sí. Yo estaba acostumbrado a sus salidas. En esa ocasión me arruinó la fiestita a mí. A él le encantaba. Si hubiera sido ahora le habría contestado con otra barbaridad.+**A.S.**: Sí. Yo estaba acostumbrado a sus salidas. En esa ocasión me arruinó la fiestita a mí. A él le encantaba. Si hubiera sido ahora le habría contestado con otra barbaridad.
  
-L.B.B.: Se adelantó a la era de la provocación que hoy, por otra parte, sería natural. ¿Sería ese el segundo Despouey?+**L.B.B.**: Se adelantó a la era de la provocación que hoy, por otra parte, sería natural. ¿Sería ese el segundo Despouey?
  
-A.S.: Es así. El tercer Despouey es el escritor, y es el escritor profundo, muy profundo. Y muy parecido a su hermana Alma. Una noche fuimos hablar al Tupi Nambá ​ y, cuando quise acordarme, ​ nos estaban ofreciendo el desayuno. Habíamos pasado toda la noche. No+**A.S.**: Es así. El tercer Despouey es el escritor, y es el escritor profundo, muy profundo. Y muy parecido a su hermana Alma. Una noche fuimos hablar al Tupi Nambá y, cuando quise acordarme, nos estaban ofreciendo el desayuno. Habíamos pasado toda la noche. No
 me di cuenta. Al igual que su hermana era muy, muy inteligente. Ella nunca escribió porque era mejor que él. me di cuenta. Al igual que su hermana era muy, muy inteligente. Ella nunca escribió porque era mejor que él.
  
-L.B.B.: Por generosidad.+**L.B.B.**: Por generosidad.
  
-A.S.: Sí, por ello. Esto es poco conocido. Esa noche con Arturo fue increíble. Es un hombre que el Uruguay está olvidando. Y eso es malo para el país. Un libro que él escribió se llama Santuario de extravagancias. Yo lo tuve en mis manos, pero no lo quise leer. Su vida también fue de película.+**A.S.**: Sí, por ello. Esto es poco conocido. Esa noche con Arturo fue increíble. Es un hombre que el Uruguay está olvidando. Y eso es malo para el país. Un libro que él escribió se llama [[http://​www.archivodeprensa.edu.uy/​biblioteca/​arturo_despouey/​archivo/​santuario_de_extravagancias/​santuario_de_extravagancia.pdf|Santuario de extravagancias]]. Yo lo tuve en mis manos, pero no lo quise leer. Su vida también fue de película.
  
-L.B.B.: Sí. También fue personaje de sus novelas.+**L.B.B.**: Sí. También fue personaje de sus novelas.
  
-A.S.: Sí. No creo que se pueda definir fácilmente a Despouey. Se mofaba de sus jefes. No sé cómo trabajaba. Nunca lo hice junto a él. Pero todos lo querían, de forma prodigiosa.+**A.S.**: Sí. No creo que se pueda definir fácilmente a Despouey. Se mofaba de sus jefes. No sé cómo trabajaba. Nunca lo hice junto a él. Pero todos lo querían, de forma prodigiosa.
  
-L.B.B.: Claro. Debía de tener algo.+**L.B.B.**: Claro. Debía de tener algo.
  
-R.A.: Federico me sugería que le preguntara si siempre hay pujas políticas en torno de la crítica. Las generaciones parecen parricidas. Hoy, aquí, la gente de treinta años reniega de Benedetti, de Galeano.+**R.A.**: Federico me sugería que le preguntara si siempre hay pujas políticas en torno de la crítica. Las generaciones parecen parricidas. Hoy, aquí, la gente de treinta años reniega de Benedetti, de Galeano.
  
-A.S.: Qué barbaridad. Qué le vamos hacer, es así. En aquella época no se leía a Rodó, pero sí a los poetas. Juana de Ibarbourou era leída. Era algo limitado. Rodó aburría. Benedetti es un titán. Ayer lo llamé para felicitarlo. Claro, el que no ha vivido lo de Benedetti… Y Galeano es colosal. Es una lástima, vamos.+**A.S.**: Qué barbaridad. Qué le vamos hacer, es así. En aquella época no se leía a Rodó, pero sí a los poetas. Juana de Ibarbourou era leída. Era algo limitado. Rodó aburría. Benedetti es un titán. Ayer lo llamé para felicitarlo. Claro, el que no ha vivido lo de Benedetti… Y Galeano es colosal. Es una lástima, vamos.
  
-L.B.B.: Estaremos, realmente, más que agradecidos por todos los datos que nos pueda dar para componer un poco ese mundo cultural.+**L.B.B.**: Estaremos, realmente, más que agradecidos por todos los datos que nos pueda dar para componer un poco ese mundo cultural.
  
-A.S.: Muy bien.+**A.S.**: Muy bien.
  
-W.S.: Después de nuestra primera entrevista fui a ver su obra y me llamó mucho la atención lo que usted produjo para nosotros en el año 86: La singular vida de Don Nadie y su inusitada desaparición o la circulatura del cuadrado, título que es ya bastante largo de pronunciar.+**W.S.**: Después de nuestra primera entrevista fui a ver su obra y me llamó mucho la atención lo que usted produjo para nosotros en el año 86: //La singular vida de Don Nadie y su inusitada desaparición o la circulatura del cuadrado//, título que es ya bastante largo de pronunciar.
  
-A.S.: (Risas) Sí, sí. Es una cosa que hice porque un día estaba aburrido. La crítica de +**A.S.**: (Risas) Sí, sí. Es una cosa que hice porque un día estaba aburrido. La crítica de Montevideo, aunque mínima, fue horrorosa.  
-Montevideo, aunque mínima, fue horrorosa. + 
- +**W.S.**: ¿Por qué? 
 + 
 +**A.S.**: Ah, no sé. Decía que era una porquería, vamos. Allá el crítico.  
 + 
 +**W.S.**: Así que la crítica aquí fue despiadada. 
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 +**A.S.**: Una. Fue una sola, que salió, muy pequeñita, en un diario –no sé ni cuál era, no me acuerdo-, pero sí, fue muy dura. 
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 +**W.S.**: Tengo algunas preguntas, porque la hallé muy interesante. La primera de ellas es acerca de la carátula, ¿quién se la hizo? 
 + 
 +**A.S.**: Yo, yo mismo.  
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 +**W.S.**: ¿Usted es Salsi? 
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 +**A.S.**: Sí. El tema es que soy grabador, o lo era.
  
-W.S.: ¿Por qué?+**A.S.**Dejé cosas por todos lados. Tengo muy pocos grabados acá, en casa. En Estados Unidos los hice profesionalmente. ​
  
-A.S.: Ah, no sé. Decía que era una porquería, vamos. Allá el crítico. ​W.S.: Así que la crítica aquí fue despiadada. +**W.S.**¿En qué revistao para quién?
-A.S.: Una. Fue una solaque salió, muy pequeñita, en un diario –no sé ni cuál era, no me acuerdo-, pero sí, fue muy dura.+
  
-W.S.: Tengo algunas preguntasporque la hallé muy interesanteLa primera de ellas es acerca ​de la carátula¿quién se la hizo?+**A.S.**NonoEn Estados Unidos hacía exposiciones. Después expuse en General Electric, en Montevideo, y otra en Punta del Este. En Francia trabajé mucho para la revista ​de la Unesco y produjeinclusive, dos o tres carteles. También lo hice para Naciones Unidas, pero eso fue por placer, exclusivamente. En España, más que nada, dibujaba, y también exponía mucho. Sí, eso era parte de mi vida.
  
-A.S.: Yoyo mismo. W.S.: ¿Usted ​es Salsi? +**W.S.**Ahpero usted es polifacéticoEsa parte yo no la conocía
-A.S.: Sí. El tema es que soy grabador, o lo era.+
  
-A.S.: Dejé cosas por todos lados. Tengo muy pocos grabados acá, en casa. En Estados +**A.S.**(Risas) Símás menos.
-Unidos los hice profesionalmente. W.S.: ¿En qué revista, o para quién? +
-A.S.: No, no. En Estados Unidos hacía exposiciones. Después expuse en General Electric, en Montevideo, y otra en Punta del Este. En Francia trabajé mucho para la revista de la Unesco y produje, inclusive, dos o tres carteles. También lo hice para Naciones Unidas, pero eso fue por placer, exclusivamente. En España, más que nada, dibujaba, y también exponía mucho. Sí, eso era parte de mi vida.+
  
-W.S.: Ah, pero usted es polifacético. Esa parte yo no la conocía. A.S.: (Risas) Sí, más o menos. +**A.S.**: Bueno, a mí me fascinó toda la vida el dibujo, la pintura. El sueño de mi vida, digamos cuando era muy pero muy joven, era ser un buen artista. Me gustaba mucho. Por razones personales tuve que renunciar a eso y dedicarme a trabajar. Después, por el 60 y tantos (yo era muy amigo de Antonio Frasconi; inclusive creo que fui el primero que escribió artículos sobre él, en la revista ​//América//, de la Organización de Estados Americanos),​ lo intenté, pero me pareció un desastre lo que había hecho y no produje más nada. Pero cuando, en una época, me volvió la locura por hacerlo, empecé otra vez. Mi hija me trajo, una vez, un grabado que había hecho en el liceo y que a mí me gustó mucho. Entonces, para la Navidad, le compré lo necesario para que ella pudiera realizar esa tarea. Pero a Alma se le antojó que teníamos que hacerla juntos. Y entonces empecé. Tuve suerte. Le hice un cuento y lo ilustré, y ese cuento ganó el único premio que tengo en mi vida, de Grafic Arts, en el año 1963.
-A.S.: Bueno, a mí me fascinó toda la vida el dibujo, la pintura. El sueño de mi vida, digamos cuando era muy pero muy joven, era ser un buen artista. Me gustaba mucho. Por razones personales tuve que renunciar a eso y dedicarme a trabajar. Después, por el 60 y tantos (yo era muy amigo de Antonio Frasconi; inclusive creo que fui el primero que escribió artículos sobre él, en la revista América, de la Organización de Estados Americanos),​ lo intenté, pero me pareció un desastre lo que había hecho y no produje más nada. Pero cuando, en una época, me volvió la locura por hacerlo, empecé otra vez. Mi hija me trajo, una vez, un grabado que había hecho en el liceo y que a mí me gustó mucho. Entonces, para la Navidad, le compré lo necesario para que ella pudiera realizar esa tarea. Pero a Alma se le antojó que teníamos que hacerla juntos. Y entonces empecé. Tuve suerte. Le hice un cuento y lo ilustré, y ese cuento ganó el único premio que tengo en mi vida, de Grafic Arts, en el año 1963.+
    
-W.S.: Ya veo que esa colaboración estuvo muy bien. Ahora bien, ¿por qué tituló su libro en esa forma tan humorística y enigmática,​ que parece enganchar al lector?+**W.S.**: Ya veo que esa colaboración estuvo muy bien. Ahora bien, ¿por qué tituló su libro en esa forma tan humorística y enigmática,​ que parece enganchar al lector?
  
-A.S.: Para eso. La gente podía pensar que era una locura, y querría ver qué era.+**A.S.**: Para eso. La gente podía pensar que era una locura, y querría ver qué era.
  
-W.S.: ¿Obedecía un poco a aquello de romper con “Tontovideo”,​ que usted proponía en su momento?+**W.S.**: ¿Obedecía un poco a aquello de romper con “Tontovideo”,​ que usted proponía en su momento?
  
-A.S.: ¿En qué sentido?+**A.S.**: ¿En qué sentido?
  
-W.S.: En el de retomar aquel espíritu festivo que los animaba a ustedes con respecto a la grisura de la vida Montevideana.+**W.S.**: En el de retomar aquel espíritu festivo que los animaba a ustedes con respecto a la grisura de la vida montevideana.
  
-A.S.: Bueno, sí y no. Yo quise hacer las cosas muy en serio, demasiado en serio. Creo que el gran defecto que he tenido en mi vida ha sido ese. Después de que murió mi primera mujer traté de salir de la depresión y escribí un libro, al cual renuncié completamente,​ que se llama Todos sumamos cero, impreso en Venezuela. Más adelante ya no quise escribir nada más en serio, salvo ese pequeño libro, un poco para eso, para divertirme. Pero creo que mi sentido del humor no tiene nada que ver con el sentido del humor uruguayo.+**A.S.**: Bueno, sí y no. Yo quise hacer las cosas muy en serio, demasiado en serio. Creo que el gran defecto que he tenido en mi vida ha sido ese. Después de que murió mi primera mujer traté de salir de la depresión y escribí un libro, al cual renuncié completamente,​ que se llama //Todos sumamos cero//, impreso en Venezuela. Más adelante ya no quise escribir nada más en serio, salvo ese pequeño libro, un poco para eso, para divertirme. Pero creo que mi sentido del humor no tiene nada que ver con el sentido del humor uruguayo.
  
-W.S.: Sí, su humor está lleno de bromas, según lo que he podido leer. Es un poco para entusiastas,​ por ejemplo, de las palabras. “Los problemas de las palabras” fue un capítulo que les gustó mucho a los estudiantes del seminario, porque yo se los leí.+**W.S.**: Sí, su humor está lleno de bromas, según lo que he podido leer. Es un poco para entusiastas,​ por ejemplo, de las palabras. “Los problemas de las palabras” fue un capítulo que les gustó mucho a los estudiantes del seminario, porque yo se los leí.
  
-A.S.: ¿Ah, sí?+**A.S.**: ¿Ah, sí?
  
-W.S.: Sí. Las vicisitudes de las palabras. Creo que usted juega con la situación que había en Europa en ese momento, por ejemplo, con la palabra solidaridad,​ o con los problemas de las palabras de género femenino.+**W.S.**: Sí. Las vicisitudes de las palabras. Creo que usted juega con la situación que había en Europa en ese momento, por ejemplo, con la palabra solidaridad,​ o con los problemas de las palabras de género femenino.
  
-A.S.: Sí, hay mucho de eso.+**A.S.**: Sí, hay mucho de eso.
  
-W.S.: ¿Usted reflexionaba sobre eso mientras iba escribiendo?​ Porque son pequeños capítulos que empiezan y terminan, y van enganchándose unos con los otros.+**W.S.**: ¿Usted reflexionaba sobre eso mientras iba escribiendo?​ Porque son pequeños capítulos que empiezan y terminan, y van enganchándose unos con los otros.
  
-A.S.: Sí. Uno de mis defectos es que reflexiono demasiado, pienso demasiado. Soy un compulsivo, como me dijo una médica acá: soy un ser compulsivo e impulsivo. Por ejemplo, ese librito lo escribí sin corregir nada, todo derecho. Me había invitado Chifflet, que es un arquitecto muy bueno que tenemos en París, para analizar una tesis, y hacía mucho frío. No sé qué diablos pasó en la facultad, que la reunión no se convocaba. Yo me metí en un café. Me dijeron que me iban a llamar, y me llamaron, pero lo hicieron dos horas después. Y cuando eso pasó yo ya había escrito más o menos la mitad del libro.+**A.S.**: Sí. Uno de mis defectos es que reflexiono demasiado, pienso demasiado. Soy un compulsivo, como me dijo una médica acá: soy un ser compulsivo e impulsivo. Por ejemplo, ese librito lo escribí sin corregir nada, todo derecho. Me había invitado Chifflet, que es un arquitecto muy bueno que tenemos en París, para analizar una tesis, y hacía mucho frío. No sé qué diablos pasó en la facultad, que la reunión no se convocaba. Yo me metí en un café. Me dijeron que me iban a llamar, y me llamaron, pero lo hicieron dos horas después. Y cuando eso pasó yo ya había escrito más o menos la mitad del libro.
  
-W.S.: ¿Entonces lo tenía pensado?+**W.S.**: ¿Entonces lo tenía pensado?
  
-A.S.: No, no. No hay nada pensado en él.+**A.S.**: No, no. No hay nada pensado en él.
    
-W.S.: Entonces yo, desde acá, me hice toda una fantasía. Ahora le voy a pasar con Federico, pero antes le voy a contar que en una clase le manifesté a Lisa, como ilustración,​ que ese capítulo me vino muy bien. Así que usted volvió a resonar por todos lados. Lo dejo con Federico.+**W.S.**: Entonces yo, desde acá, me hice toda una fantasía. Ahora le voy a pasar con Federico, pero antes le voy a contar que en una clase le manifesté a Lisa, como ilustración,​ que ese capítulo me vino muy bien. Así que usted volvió a resonar por todos lados. Lo dejo con Federico.
  
-F.B: ¿Qué tal, Asdrúbal, cómo le va? A.S.: Muy bien. +**F.B.**: ¿Qué tal, Asdrúbal, cómo le va? 
-F.B.: Me alegro mucho. Esta vez tenemos la entrevista un poco más libretada, digamos así, porque a partir de la tertulia pasada generamos una serie de inquietudes de las que nos gustaría tener respuestas de forma más concreta.+
  
-A.S.: Cómo no.+**A.S.**Muy bien.
  
-F.B.: En ese sentido, nos pareció que usted era un observador ideal de un Montevideo que, por supuesto, ha cambiado, como todoNos interesa tener una síntesis de las reflexiones sobre ese Montevideo que usted conoció, desde su perspectiva de escritor, en la medida de un observador privilegiado y, a la vez, sus recuerdos personales, que no sé si coinciden con los del escritor, ​de la vida juvenil, ​de las actividades liceales y teatrales del inicio.+**F.B.**Me alegro muchoEsta vez tenemos ​la entrevista ​un poco más libretadadigamos así, porque ​partir ​de la tertulia pasada generamos una serie de inquietudes ​de las que nos gustaría tener respuestas de forma más concreta.
  
-A.S.: Sí y no. El problema es que mi vida en Montevideo, como adulto, iría desde el 34, después del golpe de Estado de Terra, ​ el 31 de marzo del 33, hasta el 47, porque ya en ese año me fui a trabajar en Naciones Unidas. Es decir, a servir, como he dicho ya. Esa fue una época ideal, en el sentido de que me moví en el ambiente que yo más deseaba y que a mí más me gustaba, que era el de los intelectuales,​ los escritores, los músicos, los artistas, los pintores. Era muy amigo de Antonio Frasconi, de Eric Simon, de Grezzi, tanto en la música clásica como en el jazz, que en esa época se consideraba muy poco serio. Fui amigo de Florio Parpagnoli, que era arquitecto, y que había escrito una biografía estupenda, cuando era muy joven, sobre Florencio Sánchez. También lo fui de los jóvenes, como Halty, el arquitecto que murió, que era brillantísimo e hizo muy buenas exposiciones,​ algunas en la AIAPE. ¿Sabe lo qué era la AIAPE?+**A.S.**Como no.
  
-F.B.: No.+**F.B.**En ese sentido, nos pareció que usted era un observador ideal de un Montevideo que, por supuesto, ha cambiado, como todo. Nos interesa tener una síntesis de las reflexiones sobre ese Montevideo que usted conoció, desde su perspectiva de escritor, en la medida de un observador privilegiado y, a la vez, sus recuerdos personales, que no sé si coinciden con los del escritor, de la vida juvenil, de las actividades liceales y teatrales del inicio.
  
-A.S.: Fue uno de los centros culturales más extraordinariosEstaba ​en la calle Cuareimsi mal no recuerdo. Era una asociación de intelectualesartistasperiodistas y escritores. ¿Qué era el Uruguay en ese momento? Una especie ​de receptáculo ​de cosas exteriores e interioresinteriores en el sentido ​de Terra y compañía. Es decirhabía que despertar a los jóvenes, que ni siquiera nos dábamos cuenta de lo que había pasado -porque no comprendimos lo sucedido ​hasta pasados unos meses-, y hacerlos tomar una posición, inclusive política. Eso por un lado, muy importante. Había una gran inquietud. Por el otro lado, a medida que pasaban los años, iba naciendo el fascismo ​en Europa, y se iba expandiendoComo yo soy un bicho raroun animal de instintotuve la suerte –o la desgraciano lo sé- de tener muy buenos amigos libreros, y me dieron ​en el 33 un libro que fue fundamental:​ Mein Kampf, ​de Hitler, con el cual me horroricé. Empecé a escribir y a hablar por radio. La gente decía ​que yo estaba loco, que para qué me metía ​en esas cosas. +**A.S.**Sí y noEl problema es que mi vida en Montevideocomo adultoiría desde el 34después del golpe de Estado ​de Terra, el 31 de marzo del 33, hasta el 47porque ya en ese año me fui trabajar ​en Naciones UnidasEs decira servircomo he dicho ya. Esa fue una época ideal, en el sentido ​de que me moví en el ambiente ​que yo más deseaba ​y que a mí más me gustaba, que era el de los intelectuales, los escritoreslos músicoslos artistas, los pintoresEra muy amigo de Antonio Frasconide Eric Simon, de Grezzitanto en la música clásica como en el jazz, que en esa época ​se consideraba muy poco serioFui amigo de Florio Parpagnoli, que era arquitecto, y que había ​escrito una biografía estupenda, cuando ​era muy jovensobre Florencio Sánchez. También ​lo fui de los jóvenescomo Halty, el arquitecto ​que murió, que era brillantísimo e hizo muy buenas exposiciones,​ algunas ​en la AIAPE¿Sabe lo qué era la AIAPE?
-  +
-Para mí la situación era gravísima. Estaba la guerra civil española, se derrumbaba todo un mundo, y ese era un mundo realmente maravilloso. +
-En el Uruguay, en esa época, había un verdadero crítico, ​que era Zum Felde. Ese era verdadero. La gente no tenía mala leche. No escribía para decir “el tío este es muy malo”. Si no le gustaba no escribía, pero no criticaba. El que empezó con la crítica de cine fue +
-Despouey. Después, como siempre pasa, eso se degeneró, ​lo único importante era criticar, poner a alguien ​que ha hecho algo distinto ​los demás en una situación difícil, o buscarle tres pies al gato. Pero también hubo gente absolutamente increíble. Empezamos a recibir a los que venían huyendo de Europa. Vinieron Jules Supervielle y Torres García, que estaba quién sabe dónde. Eso trajo una cantidad de movimientos. Yo diría que había tres centros culturales importantes:​ la AIAPE por un lado; por el otro, Arte y Cultura Popular, que era financiada por el Ministerio ​de Instrucción Pública y por la Universidad;​ finalmenteel Instituto Cultural Anglo Uruguayo. Esos tres centros fueron dirigiendo al país. +
-Entre los viejos estabanademás de SupervielleZum Feldede la generación anterior, o Julio Casal, siempre al lado de Juvenal Ortíz Saralegui. Hacían unos folletitos que eran una delicia ​ -todavía ​los tengo-; se llamaban Cuadernos de Julio Herrera y ReissigAllí publicaban poetas nuevos, como Caputti o Dotti, ​muy buenos. También estaba la señora ​de Müllerque era quien animaba Arte y Cultura Popular, de donde hizo surgir mucha genteno solo a los conocidos. Entre ellos estaba Orfilia Bardesio, por ejemplo. Con ella yo cometí un pecado, probablemente,​ pero no estoy arrepentido ​en lo más mínimo. Había una organización,​ que había creado +
-un argentino, Brughetti, sumamente graciosa: ​la Sociedad de Amigos del Libro +
-Rioplatense. Cada ejemplar decía “Este libro ha sido impreso especialmente para Fulano de Tal”, con su nombre. Claro, para un muchacho de veinte años aquello era fenomenal, era darle un carácter especial. Brughetti, Morosoli –el hermano del escritor, que era quien los distribuía– y yo, le pedimos prestados a esta chica unos poemas que había leído ​en la casa de la señora de Müller, y yo no se los  devolvíLo que hice fue hablar con Morosoli, y con Pena, que hizo la tapa del libro, y lo imprimimos. Después me fui para Inglaterra, y ella me mandó, con toda razón, una carta feroz, diciendo que yo no tenía autoridad para hacer lo +
-que había ​hechoetcétera, etcétera. La carta cambió ​cuando ​ella ganó el premio de literatura. Esa fue muy buena. Di el libro a un tonto crítico chileno que se quedó con ély nunca más lo recuperé. Teníamos cosas sumamente interesantes. También ​estaba Paco Espínolano hay que olvidarse de él. Era no solo un gran escritorsino un individuo ​que leía o decía las cosas de una manera absolutamente única. Se hizo célebre ​en la revolución contra Terra, en el episodio del Paso Morlán, que no sé si usted conoce.+
  
-F.B.: De nombre, nada más.+**F.B.**No.
  
-A.S.: En el Paso Morlán estaban defendiendo al ejército –ejército entre comillas– ​de revolucionarios contra ​Terra: tres personasEran Zavala MunizPaco Espínola ​y Juvenal ​Ortiz Saralegui. ​Ninguno ​de ellos era un ejemplo ​de habilidad manualEstuvieron tirando ​con la ametralladora pesada hasta que se les acabaron ​las balasCuando eso pasóse entregaron.+**A.S.**Fue uno de los centros culturales más extraordinarios. Estaba en la calle Cuareim, si mal no recuerdo. Era una asociación de intelectuales,​ artistas, periodistas y escritores. ¿Qué era el Uruguay en ese momento? Una especie de receptáculo de cosas exteriores e interiores, interiores en el sentido ​de Terra y compañía. Es decir, había que despertar a los jóvenes, que ni siquiera nos dábamos cuenta de lo que había pasado -porque no comprendimos lo sucedido hasta pasados unos meses-, y hacerlos tomar una posición, inclusive política. Eso por un lado, muy importante. Había una gran inquietud. Por el otro lado, a medida que pasaban los años, iba naciendo el fascismo en Europa, y se iba expandiendo. Como yo soy un bicho raro, un animal de instinto, tuve la suerte –o la desgracia, no lo sé- de tener muy buenos amigos libreros, y me dieron en el 33 un libro que fue fundamental//Mein Kampf//, de Hitler, con el cual me horroricé. Empecé a escribir y a hablar por radio. La gente decía que yo estaba loco, que para qué me metía en esas cosas. Para mí la situación era gravísima. Estaba la guerra civil española, se derrumbaba todo un mundo, y ese era un mundo realmente maravilloso. 
 +En el Uruguay, en esa época, había un verdadero crítico, que era Zum Felde. Ese era verdadero. La gente no tenía mala leche. No escribía para decir “el tío este es muy malo”. Si no le gustaba no escribía, pero no criticaba. El que empezó con la crítica de cine fue Despouey. Después, como siempre pasa, eso se degeneró, y lo único importante era criticar, poner a alguien que ha hecho algo distinto a los demás en una situación difícil, o buscarle ​tres pies al gatoPero también hubo gente absolutamente increíble. Empezamos a recibir a los que venían huyendo de Europa. Vinieron Jules Supervielle y Torres Garcíaque estaba quién sabe dónde. Eso trajo una cantidad de movimientos. Yo diría que había tres centros culturales importantes:​ la AIAPE por un lado; por el otro, Arte Cultura Popular, que era financiada por el Ministerio de Instrucción Pública y por la Universidad;​ finalmente, el Instituto Cultural Anglo Uruguayo. Esos tres centros fueron dirigiendo al país. Entre los viejos estaban, además de Supervielle,​ Zum Felde, de la generación anterior, o Julio Casal, siempre al lado de Juvenal ​Ortíz ​Saralegui. ​Hacían unos folletitos que eran una delicia -todavía los tengo-; se llamaban //​Cuadernos ​de Julio Herrera y Reissig//. Allí publicaban poetas nuevos, como Caputti o Dotti, muy buenos. También estaba la señora de Müller, que era quien animaba Arte y Cultura Popular, de donde hizo surgir mucha gente, no solo a los conocidos. Entre ellos estaba Orfilia Bardesio, por ejemplo. Con ella yo cometí un pecado, probablemente,​ pero no estoy arrepentido en lo más mínimo. Había una organización,​ que había creado un argentino, Brughetti, sumamente graciosa: la Sociedad de Amigos del Libro Rioplatense. Cada ejemplar decía “Este libro ha sido impreso especialmente para Fulano de Tal”, con su nombre. Claro, para un muchacho de veinte años aquello ​era fenomenal, era darle un carácter especial. Brughetti, Morosoli –el hermano del escritor, que era quien los distribuía– y yo, le pedimos prestados a esta chica unos poemas que había leído en la casa de la señora de Müller, y yo no se los devolvíLo que hice fue hablar ​con Morosoli, y con Pena, que hizo la tapa del libro, y lo imprimimos. Después me fui para Inglaterra, y ella me mandó, con toda razón, una carta feroz, diciendo que yo no tenía autoridad para hacer lo que había hecho, etcétera, etcétera. La carta cambió cuando ella ganó el premio de literatura. Esa fue muy buena. Di el libro a un tonto crítico chileno ​que se quedó con él, y nunca más lo recuperé. Teníamos cosas sumamente interesantes. También estaba Paco Espínola, no hay que olvidarse de él. Era no solo un gran escritor, sino un individuo que leía o decía ​las cosas de una manera absolutamente únicaSe hizo célebre en la revolución contra Terraen el episodio del Paso Morlán, que no sé si usted conoce.
  
-F.B.: Eso sí es increíble. Yo no lo conocía.+**F.B.**De nombre, nada más.
  
-A.S.: Lo bueno viene después. Los prenden a los tres. Les empiezan a hacer preguntas,​ +**A.S.**En el Paso Morlán estaban defendiendo al ejército –ejército entre comillas– ​de revolucionarios contra Terra: tres personasEran Zavala Muniz, Paco Espínola ​Juvenal Ortiz SaraleguiNinguno ​de ellos era un ejemplo ​de habilidad manualEstuvieron tirando con la ametralladora pesada hasta que se les acabaron las balas. Cuando eso pasóse entregaron.
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-como cuántos son, y contesta Paco: “Yo estoy protegido por el Tratado ​de La Haya”. El capitán estaba indignado. Le dice“Yo te voy a hacer hablar”, y los pone a los tres contra una paredAsegura que los va a fusilar ​da la orden: “Preparen,​ apunten, …”Después viene corriendo uno de ellos. Los sacan de allí, los ponen en otro lado y lo mismo ocurre tres vecesPaco Espínola, ​la tercera vezle grita : “Che, sargento, matame esta vez, si no me voy a morir de risa”Genial, ¿no?+
  
-F.B.: (Risas) Qué coraje.+**F.B.**Eso sí es increíble. Yo no lo conocía.
  
-A.S.: A Gestido, que era capitán de la Aviación, Terra le ordenó que bombardeara ​a los revolucionariosGestido le dijo: “Señor Presidente, usted sabe que tenemos muy malos pilotosQuién le dice a usted que se equivoquen ​le tiren una bomba en el Palacio Presidencial”. Terraque no era tonto, le respondió: “Buenole dejo a usted que haga las cosas como mejor estime”. Gestido bombardeó las caballadaspero no a los revolucionariosUna cosa muy interesante, ¿no?+**A.S.**Lo bueno viene después. Los prenden ​a los tresLes empiezan a hacer preguntas, como cuántos son, y contesta Paco: “Yo estoy protegido por el Tratado de La Haya”El capitán estaba indignado. Le dice: “Yo te voy hacer hablar”, ​los pone a los tres contra ​una pared. Asegura que los va a fusilar y da la orden: “Preparen,​ apunten, …”. Después viene corriendo uno de ellos. Los sacan de allílos ponen en otro lado y lo mismo ocurre tres veces. Paco Espínola, la tercera vez, le grita : “Chesargentomatame esta vez, si no me voy morir de risa”Genial, ¿no?
  
-F.B.: .+**F.B.**(Risas) Qué coraje.
  
-A.S.: ¿Y toda esa gente y yo cómo nos conocíamos?​ Es que nos encontrábamos siempre en los mismos lugares. En el Paraninfo de la Universidaden los cines, en los conciertos, o en el Sodre, donde daban películas los sábados. Poco a poco nos íbamos conociendo, empezábamos por saludarnos y después nos encontrábamos en el café. Entonces se formaba el grupo, se discutía y se hablaba. Yo, más que nada, lo que hacía ​era oír, porque no me sentía lo suficientemente capaz como para intervenir en muchas cosas. Me interesaba +**A.S.**A Gestido, que era capitán de la AviaciónTerra le ordenó ​que bombardeara ​los revolucionariosGestido le dijo: “Señor Presidenteusted sabe que tenemos ​muy malos pilotosQuién le dice a usted que se equivoquen y le tiren una bomba en el Palacio Presidencial”Terra, que no era tontole respondió: “Bueno, le dejo a usted que haga las cosas como mejor estime”Gestido bombardeó ​las caballadaspero no a los revolucionariosUna cosa muy interesante¿no?
-mucho la cosa políticala lucha antifascista básicamente,​ y me sigue interesando,​ exactamente igual que cuando tenía veinte años. Teníamos gente maravillosa, ​Fernando Pereda, por ejemplo, con sus poemas increíblesSobre todofui un verdadero amigo de una persona a la que trataron ​muy mal en Montevideo, que era Felisberto HernándezFue uno de los personajes más originales, uno de los artistas más brillantes, diría yo, que ha tenido +
-el UruguayDijeron que andaba metido en cuestiones fascistaso algo por el estilo. Creo que si le hubieran preguntado a Felisberto quién ​era el Presidente de la Repúblicaquizás no lo hubiera sabido. Es verdad. Era como un niño grande. Fue un magnífico pianistaademás. Se le ocurrió dar conciertos en las ciudades del interior y no iba nadieEntonces, un día llevó a cabo una idea genial: empezó a llorar luego de un concierto. Lo rodearon algunas mujeres. Él llevaba algunas medias de mujer y se las vendió. Despuéssiempre repetía la misma escena. +
-Tenía su gerente, su administrador,​ un tipo barbudo, estupendo, enorme, que se llamaba Venus. Venus me dio mí, en unas vacaciones que pasé en Montevideo, cuando murió Felisberto, todos los originales, porque había algunos problemas con la familiaLos doné a la Biblioteca Nacionalporque me parecía una barbaridad que los tuviera yo.+
  
-F.B.: El momento del cine mudo, con Felisberto interpretando al piano, también habrá sido jugoso de observar.+**F.B.**.
  
-A.S.: Todo lo que hacía ​Felisberto ​era increíbleUn día vino a casa de mis padres ​y me dijo “Te voy tocar el piano”y lo hizo como hasta las 2 ó 3 de la mañanaOtra vez nos encontramos ​en un tranvía e hicimos como siete u ocho veces el viaje de un lado al otro +**A.S.**¿Y toda esa gente y yo cómo nos conocíamos?​ Es que nos encontrábamos siempre en los mismos lugares. En el Paraninfo de la Universidaden los cines, en los conciertos, o en el Sodre, donde daban películas los sábadosPoco a poco nos íbamos conociendo, empezábamos por saludarnos y después nos encontrábamos en el café. Entonces se formaba el grupo, se discutía y se hablaba. Yo, más que nada, lo que hacía era oír, porque no me sentía lo suficientemente capaz como para intervenir en muchas cosasMe interesaba 
-  +mucho la cosa política, la lucha antifascista básicamente, ​y me sigue interesando,​ exactamente igual que cuando tenía veinte años. Teníamos gente maravillosa, ​Fernando Pereda, por ejemplo, con sus poemas increíbles. Sobre todo, fui un verdadero amigo de una persona a la que trataron muy mal en Montevideo, que era Felisberto Hernández. Fue uno de los personajes más originales, uno de los artistas más brillantes, diría yo, que ha tenido ​el Uruguay. Dijeron que andaba metido en cuestiones fascistaso algo por el estilo. Creo que si le hubieran preguntado a Felisberto quién era el Presidente ​de la República, quizás no lo hubiera sabidoEs verdad. Era como un niño grande. Fue un magnífico pianista, además. Se le ocurrió dar conciertos ​en las ciudades del interior y no iba nadie. Entonces, ​un día llevó a cabo una idea genial: empezó a llorar luego de un concierto. Lo rodearon algunas mujeres. Él llevaba algunas medias de mujer y se las vendió. Después, siempre repetía la misma escena. Tenía su gerente, su administrador, ​un tipo barbudo, estupendo, enorme, ​que se llamaba Venus. Venus me dio a mí, en unas vacaciones que pasé en Montevideo, cuando murió Felisberto, todos los originales, porque ​había ​algunos problemas con la familia. Los doné a la Biblioteca Nacional, porque me parecía una barbaridad que los tuviera yo.
-porque me estaba contando ​un cuento ​que se le había ​ocurrido.+
  
-F.B.: Tiene un cuento interesante en un tranvía, con una aguja hipodérmica y en relación a la publicidad. Es muy llamativo.+**F.B.**El momento del cine mudo, con Felisberto interpretando al piano, también habrá sido jugoso de observar.
  
-A.S.: Era increíble. ​Había otras personas ​de una calidad… Estaba Juana de Ibarbourou; estaba Clara, ​la mujer de Zum Felde, de quien Cúneo hizo un retrato maravilloso, ​me acuerdo ​que con un vestido rojo. Muy bueno. Había una explosión de hacer cosas, un deseo enorme. A mí me lo cortó mucho el temor a la expansión del nazismo. Terra, como les dije ya,  siguiendo la moda quiso construir una represa y se hizo una convocatoria. Se presentaron los ingleses, los franceses, los norteamericanos y los alemanes.+**A.S.**Sí, sí. Todo lo que hacía Felisberto era increíble. ​Un día vino a casa de mis padres y me dijo “Te voy a tocar el piano”, y lo hizo como hasta las 2 ó 3 de la mañana. Otra vez nos encontramos en un tranvía e hicimos como siete u ocho veces el viaje de un lado al otro porque ​me estaba contando un cuento ​que se le había ocurrido.
  
-F.B.: Pero fueron los alemanes los que mejor cotizaron.+**F.B.**Tiene un cuento interesante en un tranvía, con una aguja hipodérmica y en relación a la publicidad. Es muy llamativo.
  
-A.S.: En realidad hicieron la obra por la mitad del precio, para infiltrarse en el paísNo eran nada tontos. Ahí apareció Fuhrmana quién nombrarían gaulaiter del Uruguay después ​de +**A.S.**Era increíbleHabía otras personas de una calidad… Estaba Juana de Ibarbourou; estaba Clarala mujer de Zum Felde, de quien Cúneo hizo un retrato maravillosome acuerdo ​que con un vestido rojoMuy buenoHabía ​una explosión ​de hacer cosasun deseo enormeA mí me lo cortó mucho el temor a la expansión del nazismo. Terra, como les dije ya,  siguiendo la moda quiso construir una represa y se hizo una convocatoria. Se presentaron los ingleses, los franceses, los norteamericanos y los alemanes.
-la conquista. La idea era tomar el paísporque así se tomaría el canal del Río de la Plata ypor lo tanto, a Buenos Aires que caería inmediatamenteEn esa época no había mucha aviaciónLo que había era barcos. Por otro lado, en el Brasil vivía ​una enorme cantidad ​de alemanesen Santa CatarinaInclusive, aún hoy existe la ópera en la que iban darle la bienvenida a Hitlercuando ​los visitara.+
  
-F.B.: Qué increíble. De eso no hay nada escrito, ​que yo sepa.+**F.B.**Pero fueron los alemanes los que mejor cotizaron.
  
-A.S.: Sí, hay cosas escritas. De casualidad leí un diario uruguayo, porque no los recibo, en el que un periodista, muy joven probablementedecía que había descubierto un libro que se llamaba Alta traición en el Uruguay, que firmaban Brena y otra genteDe lo que él no se daba cuenta ​era que se trataba ​del informe ​de la Comisión del Senado sobre Investigación de Actividades AntinacionalesNi idea teníaDe más está decir que yo hablabanormalmenteseis o siete veces por semana por radioy no me daban pelota.+**A.S.**En realidad hicieron la obra por la mitad del preciopara infiltrarse ​en el país. No eran nada tontos. Ahí apareció Fuhrmana quién nombrarían //​gaulaiter//​ del Uruguay ​después de la conquistaLa idea era tomar el país, porque así se tomaría el canal del Río de la Plata y, por lo tanto, a Buenos Aires que caería inmediatamenteEn esa época no había mucha aviaciónLo que había era barcos. Por otro ladoen el Brasil vivía una enorme cantidad de alemanesen Santa Catarina. Inclusiveaún hoy existe la ópera en la que iban a darle la bienvenida a Hitler, cuando los visitara.
  
-F.B.: Eso le quería preguntarUsted hablaba de esto por radio. ¿Cuáles eran los círculos, si se podían identificar, que más reaccionaban negativamente?​ Hoy esbozó que había gente que decía, poco menos, que usted estaba loco al aventurarse a opinar, por ejemplo, del libro de Hitler.+**F.B.**Qué increíbleDe eso no hay nada escrito, que yo sepa.
  
-A.S.: La cosa era tratar por todos los medios de desautorizar lo que hacíaPor ejemplodecían ​que yo estaba pagado por la Embajada Británica. Era falso. El único que me ayudó era Archie Whitakermi ex profesor de inglés, que pagaba los anuncios de una columna para los actos que hacíamos ​en el Ateneo. Esa fue la única ayuda que yo recibíEllos mismos ​se hundieron, porque quisieron hacer un acto para competir con lo que habíamos hecho en MontevideoCreo que fue en Paso de los Toros, o algo por el estilo. Y lo hicieron tan mal… Un grupo de automóviles iba con banderas nazis, y algunas personas los empezaron a increpar. Uno de los automovilistas sacó un revólver, disparó un tiro y mató a un niño de los que estaban ahí, sin hacer nada.+**A.S.**Sí, hay cosas escritasDe casualidad leí un diario uruguayoporque no los recibo, en el que un periodistamuy joven probablementedecía ​que había descubierto un libro que se llamaba //Alta traición ​en el Uruguay//, ​que firmaban Brena y otra genteDe lo que él no se daba cuenta era que se trataba del informe de la Comisión del Senado sobre Investigación de Actividades AntinacionalesNi idea tenía. De más está decir que yo hablaba, normalmenteseis siete veces por semana por radio, y no me daban pelota.
  
-F.B.: Qué increíble. +**F.B.**Eso le quería preguntar. Usted hablaba de esto por radio. ¿Cuáles eran los círculos, si se podían identificar,​ que más reaccionaban negativamente?​ Hoy esbozó que había gente que decía, poco menos, que usted estaba loco al aventurarse a opinar, por ejemplo, del libro de Hitler.
- +
  
-A.S.: Por supuesto, la reacción popular consistió en que deshicieron los autos y las casas de estos tipos, de los que se conocía que eran nazis. La gente ignoraba que era tan grave. Les parecía que Alemania estaba muy lejos. No se daban cuenta de que si se tomaba África sería verdad lo que decía Hitler: que tomaría América Latina por teléfono. Era cierto. Había más o menos unas diez mil personas en el Uruguay que estaban dispuestas a colaborar con él. Tenían una estructura. El libro Alta traición en el Uruguay muestra la única vez que hubo un juicio por alta traición en el país, con treinta años de prisión y diez de medidas de seguridad, es decir, cuarenta años. Se prendió a todo el personal importante. Había dos grupos de extrema derecha. Estaban los que mataron los tupas. No recuerdo los nombres. Dos de ellos habían dicho que me iban a liquidar y ese tipo de cosas. Por supuesto, estaban en contra de todo. +**A.S.**: La cosa era tratar por todos los medios de desautorizar lo que hacía. Por ejemplo, decían que yo estaba pagado por la Embajada Británica. Era falso. El único que me ayudó era Archie Whitaker, mi ex profesor de inglés, que pagaba los anuncios de una columna para los actos que hacíamos en el Ateneo. Esa fue la única ayuda que yo recibí. Ellos mismos se hundieron, porque quisieron hacer un acto para competir con lo que habíamos hecho en Montevideo. Creo que fue en Paso de los Toros, o algo por el estilo. Y lo hicieron tan mal… Un grupo de automóviles iba con banderas nazis, y algunas personas los empezaron a increpar. Uno de los automovilistas sacó un revólver, disparó un tiro y mató a un niño de los que estaban ahí, sin hacer nada. 
-Yo hice cosas sumamente interesantes. Tenía un programa en radio Ariel, por el que, por supuesto, no me pagaban. No quería que lo hicieran, porque deseaba mantener mi independencia y decir lo que se me diera la gana. Conseguí un amigo en Rodados, y otro que trabajaba en el Carné de Salud, donde guardaban una cantidad de datos personales y fotos. En esa época no se podían cobrar los sueldos, públicos o privados, si no se tenía el carnet al día. Entonces, yo empecé a pedir a la audiencia que me hiciera saber cuando notaran movimientos distintos en los autos del barrio. Llamaron muchas personas y me dieron muchos datos. Me pasaban los números de las matrículas de los mismos. Con eso yo iba a Rodados y conseguía el nombre del dueño. Después, con ese nombre, en el Carné de+ 
 +**F.B.**: Qué increíble.  
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 +**A.S.**: Por supuesto, la reacción popular consistió en que deshicieron los autos y las casas de estos tipos, de los que se conocía que eran nazis. La gente ignoraba que era tan grave. Les parecía que Alemania estaba muy lejos. No se daban cuenta de que si se tomaba África sería verdad lo que decía Hitler: que tomaría América Latina por teléfono. Era cierto. Había más o menos unas diez mil personas en el Uruguay que estaban dispuestas a colaborar con él. Tenían una estructura. El libro //Alta traición en el Uruguay// muestra la única vez que hubo un juicio por alta traición en el país, con treinta años de prisión y diez de medidas de seguridad, es decir, cuarenta años. Se prendió a todo el personal importante. Había dos grupos de extrema derecha. Estaban los que mataron los tupas. No recuerdo los nombres. Dos de ellos habían dicho que me iban a liquidar y ese tipo de cosas. Por supuesto, estaban en contra de todo. Yo hice cosas sumamente interesantes. Tenía un programa en radio Ariel, por el que, por supuesto, no me pagaban. No quería que lo hicieran, porque deseaba mantener mi independencia y decir lo que se me diera la gana. Conseguí un amigo en Rodados, y otro que trabajaba en el Carné de Salud, donde guardaban una cantidad de datos personales y fotos. En esa época no se podían cobrar los sueldos, públicos o privados, si no se tenía el carnet al día. Entonces, yo empecé a pedir a la audiencia que me hiciera saber cuando notaran movimientos distintos en los autos del barrio. Llamaron muchas personas y me dieron muchos datos. Me pasaban los números de las matrículas de los mismos. Con eso yo iba a Rodados y conseguía el nombre del dueño. Después, con ese nombre, en el Carné de
 Salud obtenía todos los datos sobre la persona. Comencé a hacer ficheros de aquellos que se veía que tenían actividades nazis. Los entregué a la Comisión del Senado. Fue una experiencia interesante. Salud obtenía todos los datos sobre la persona. Comencé a hacer ficheros de aquellos que se veía que tenían actividades nazis. Los entregué a la Comisión del Senado. Fue una experiencia interesante.
  
-F.B.: Usted se fue en 1947. Esos círculos ¿cómo se disolvieron o volvieron a camuflar socialmente?​+**F.B.**: Usted se fue en 1947. Esos círculos ¿cómo se disolvieron o volvieron a camuflar socialmente?​ 
 + 
 +**A.S.**: No tengo idea. Hubo un solo grupo, con un muchacho de mi edad que se llamaba Charlie Mccall, que fue el más activo. Pero cuando me fui, el hecho de estar en la Secretaría de Naciones Unidas, de servir para ésta, me obligó a renunciar a toda acción política. Entonces no volví ni me puse otra vez en contacto con nadie. Yo había estado relacionado con mucha gente que estaba metida en esto, incluyendo a Hugo Fernández Artucio. Fue el gran luchador antinazi del Uruguay, aunque después cayó en la trampa y publicó una revista, //Mundo Libre//, que posteriormente se descubrió que estaba pagada por la CIA. Así que cayó de un lado al otro. Muy mal, ¿no? La cosa era mantenerse puro y era muy, muy difícil. ¿Qué más quieren saber? 
 + 
 +**F.B.**: Teníamos una serie de preguntas sobre Arturo Despouey. Nos interesaba saber si él realizó otras actividades en Londres.
  
-A.S.: No tengo idea. Hubo un solo grupo, con un muchacho de mi edad que se llamaba Charlie Mccall, que fue el más activo. Pero cuando me fui, el hecho de estar en la Secretaría de Naciones Unidasde servir para ésta, me obligó a renunciar a toda acción política. Entonces no volví ni me puse otra vez en contacto con nadie. Yo había estado relacionado con mucha gente que estaba metida en esto, incluyendo a Hugo Fernández Artucio. Fue el gran luchador antinazi del Uruguay, aunque después cayó en la trampa y publicó una revista, Mundo Libre, que posteriormente se descubrió que estaba pagada por la CIA. Así que cayó de un lado al otro. Muy mal, ¿no? La cosa era mantenerse puro y era muy, muy difícil¿Qué más quieren saber?+**A.S.**: No, lo que hizo allá fue trabajar ​en la BBC, en el departamento español
  
-F.B.: Teníamos una serie de preguntas sobre Arturo Despouey. Nos interesaba saber si él realizó otras actividades en Londres.+**F.B.**¿No desarrolló nada de teatro?
  
-A.S.: No, lo que hizo allá fue trabajar en la BBC, en el departamento español. F.B.: ¿No desarrolló nada de teatro? +**A.S.**: No. Hizo una película, eso sí, en la que él era actor.
-A.S.: No. Hizo una película, eso sí, en la que él era actor.+
    
-F.B.: ¿La dirigía también?+**F.B.**: ¿La dirigía también?
  
-A.S.: No, no. Sólo actuaba. Estuvo un día en cartel en el Cine Ariel. F.B.: ¿Era un largo de ficción? +**A.S.**: No, no. Sólo actuaba. Estuvo un día en cartel en el Cine Ariel. ​
-A.S.: Sí. Era un policial. Pero era Arturo Despouey, no un personaje. F.B.: (Risas) Fue una coincidencia total. +
-A.S.: Que yo sepa no hubo nada más con el grupo de la BBC. Sí fue relator del Quijote, que fue la mejor producción que hizo la BBC en español.+
  
-F.B.: Despouey decía algo así como que se sentía más inglés que uruguayo y más francés que inglés. ¿Estas eran unas características que él se forjaba o efectivamente se sentía así?+**F.B.**¿Era un largo de ficción?
  
-A.S.: Arturo decía algo que nunca entendí ni acepté: que el mundo era una pieza de teatroÉl representaba en esa pieza. Se hizo un personaje y actuaba en ellaSu reacción frente al mundo, según lo que él le decía a algunos amigos, se debía a que era muy tímido. No creo para nada que fuera tímido peroen fin, quizá lo era. Cada uno oculta una cantidad de cosas. Lo que siempre seguía haciendo era escribir una pieza de teatro que nunca salía en ningún lado. Era un trabajador infernal. Cuando se le daba por escribir una pieza de teatro lo hacía como loco, todo el día. Cuando no estaba trabajando en la oficina venía a casa y se ponía horas y horas a trabajar con la máquina de escribir.+**A.S.**Era un policialPero era Arturo Despoueyno un personaje
  
-F.B.: Y no las concluía.+**F.B.**(Risas) Fue una coincidencia total.
  
-A.S.: Sí las concluía. Concluyó 25.000. Dios sabe quién las tiene. Yo nunca las vi. F.B.: ¿Y hubo alguna representación?​ +**A.S.**Que yo sepa no hubo nada más con el grupo de la BBCSí fue relator de //El Quijote//, que fue la mejor producción que hizo la BBC en español.
-A.S.: Puerto. La dio en el 18 de JulioNo duró mucho.+
  
-F.B.: Claro, su faceta de crítico es la que se le reconoce actualmente.+**F.B.**Despouey decía algo así como que se sentía más inglés que uruguayo y más francés que inglés¿Estas eran unas características que él se forjaba o efectivamente se sentía así?
  
-A.S.: Sí. Me quedé muy sorprendido,​ porque a un crítico ​que había dicho de mí que había mejorado la literatura uruguaya ​yo que sé cuántas cosas, lo vi varias veces después, estuvimos hablando y le pedí que hiciera algo con ArturoLeyó todo el material ​pero no le gustó. Cada uno tiene sus gustosA mí me parecía ​que era un muy buen escritor. Muy bueno, muy peculiar. Tenía tantos individuos ​que estaban a favor de él en un cien por cien, como enemigos ​en un cien por cien.+**A.S.**Arturo decía algo que nunca entendí ni acepté: ​que el mundo era una pieza de teatro. Él representaba en esa pieza. Se hizo un personaje ​actuaba en ella. Su reacción frente al mundosegún ​lo que él le decía a algunos amigos, se debía a que era muy tímidoNo creo para nada que fuera tímido ​pero, en fin, quizá lo era. Cada uno oculta una cantidad de cosasLo que siempre seguía haciendo ​era escribir una pieza de teatro ​que nunca salía ​en ningún lado. Era un trabajador infernal. Cuando se le daba por escribir una pieza de teatro lo hacía ​como loco, todo el día. Cuando no estaba trabajando ​en la oficina venía a casa y se ponía horas y horas a trabajar con la máquina de escribir.
  
-F.B.: Eso habla bien de él. Cuando uno divide ​las aguas…+**F.B.**Y no las concluía.
  
-A.S.: Sí. Eso era tremendo. Dio una conferencia,​ que es de la que me acuerdo más. Creo que fue la primera. Se llamaba “Impromptu isabelino”. Me pareció genial. Estaba llena de enemigos suyos. Los tipos, cuando terminó la conferencia,​ estaban de pie, aplaudiendo. +**A.S.**: Sí las concluía. Concluyó 25.000. Dios sabe quién las tiene. Yo nunca las vi.  
- + 
 +**F.B.**: ¿Y hubo alguna representación?​ 
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 +**A.S.**: //Puerto//. La dio en el 18 de Julio. No duró mucho. 
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 +**F.B.**: Claro, su faceta de crítico es la que se le reconoce actualmente. 
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 +**A.S.**: Sí. Me quedé muy sorprendido,​ porque a un crítico que había dicho de mí que había mejorado la literatura uruguaya y yo que sé cuántas cosas, lo vi varias veces después, estuvimos hablando y le pedí que hiciera algo con Arturo. Leyó todo el material pero no le gustó. Cada uno tiene sus gustos. A mí me parecía que era un muy buen escritor. Muy bueno, muy peculiar. Tenía tantos individuos que estaban a favor de él en un cien por cien, como enemigos en un cien por cien. 
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 +**F.B.**: Eso habla bien de él. Cuando uno divide las aguas… 
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 +**A.S.**: Sí. Eso era tremendo. Dio una conferencia,​ que es de la que me acuerdo más. Creo que fue la primera. Se llamaba “Impromptu isabelino”. Me pareció genial. Estaba llena de enemigos suyos. Los tipos, cuando terminó la conferencia,​ estaban de pie, aplaudiendo. ​ 
 Arturo era muy capaz. Arturo era muy capaz.
  
-F.B.: Asdrúbal, la verdad que fue un placer. Le paso con Lisa, que lo va a saludar, y le mando un abrazo.+**F.B.**: Asdrúbal, la verdad que fue un placer. Le paso con Lisa, que lo va a saludar, y le mando un abrazo.
  
-A.S.: Igualmente. Hasta luego.+**A.S.**: Igualmente. Hasta luego.
  
-L.B.: Quería agradecerle fervorosamente tanta información,​ tanta generosidad al transmitirla.+**L.B.B.**: Quería agradecerle fervorosamente tanta información,​ tanta generosidad al transmitirla.
  
-A.S.: Encantado.+**A.S.**: Encantado.
  
-L.B.B.: Me gustaría saber cómo se puede recuperar el cuento ilustrado que usted hizo con su hija Alma en el 63, al que usted hizo referencia.+**L.B.B.**: Me gustaría saber cómo se puede recuperar el cuento ilustrado que usted hizo con su hija Alma en el 63, al que usted hizo referencia.
  
-A.S.: A ese lo tengo. Es un solo ejemplar.+**A.S.**: A ese lo tengo. Es un solo ejemplar.
  
-L.B.B.: No está en la Biblioteca Nacional, porque se publicó en Estados Unidos.+**L.B.B.**: No está en la Biblioteca Nacional, porque se publicó en Estados Unidos.
  
-A.S.: No, se publicó en España. Lo hice en Estados Unidos y Francia, como un cartel. Acá, un pintor, bastante loquito, lo sacó en un libro de arte. Muy bonito. Es muy breve, porque Alma era muy pequeña. Lo que valía era la ilustración. Ayer mi hija descubrió el boletín Cultura. Es muy simple, aunque a ella le pareció fantástico. Si estaba en el Instituto Cultural Anglo Uruguayo era lógico que diera a conocer cosas tanto inglesas como uruguayas. Me llegaba una cantidad enorme de publicaciones de Inglaterra, puesto que yo era el bibliotecario del Instituto. Allí cometí una falla brutal. Recién habían sacado la traducción del Ulises y yo estaba enloquecido con ella. Estaba furioso de que se la comparara con el Ulises de Homero. Me acuerdo que en esa época uno de los individuos que sabía más era José Podestá. Salí una noche con él, le pregunté sobre el asunto, y eso afirmó mi desconocimiento. Publiqué algo que Emir Rodríguez Monegal definió como un disparate. Y era verdad. Como tenía razón, no respondí.+**A.S.**: No, se publicó en España. Lo hice en Estados Unidos y Francia, como un cartel. Acá, un pintor, bastante loquito, lo sacó en un libro de arte. Muy bonito. Es muy breve, porque Alma era muy pequeña. Lo que valía era la ilustración. Ayer mi hija descubrió el boletín ​//Cultura//. Es muy simple, aunque a ella le pareció fantástico. Si estaba en el Instituto Cultural Anglo Uruguayo era lógico que diera a conocer cosas tanto inglesas como uruguayas. Me llegaba una cantidad enorme de publicaciones de Inglaterra, puesto que yo era el bibliotecario del Instituto. Allí cometí una falla brutal. Recién habían sacado la traducción del //Ulises// y yo estaba enloquecido con ella. Estaba furioso de que se la comparara con el //Ulises// de Homero. Me acuerdo que en esa época uno de los individuos que sabía más era José Podestá. Salí una noche con él, le pregunté sobre el asunto, y eso afirmó mi desconocimiento. Publiqué algo que Emir Rodríguez Monegal definió como un disparate. Y era verdad. Como tenía razón, no respondí.
  
-L.B.B.: Era muy severo, entonces.+**L.B.B.**: Era muy severo, entonces.
  
-A.S.: Estaba muy bien. Uno, cuando escribe, tiene que tener conocimiento y responsabilidad. Yo había fallado en los dos aspectos.+**A.S.**: Estaba muy bien. Uno, cuando escribe, tiene que tener conocimiento y responsabilidad. Yo había fallado en los dos aspectos.
  
-L.B.B.: No creo. De cualquier manera una traducción del Ulises sería una iniciativa bastante heroica.+**L.B.B.**: No creo. De cualquier manera una traducción del //Ulises// sería una iniciativa bastante heroica.
  
-A.S.: Le llevó diez años. Yo intenté leerlo en inglés y debo confesar que no pude con él. L.B.B.: Creo que nos pasó a todos. Asdrúbal, muchísimas gracias otra vez. +**A.S.**: Le llevó diez años. Yo intenté leerlo en inglés y debo confesar que no pude con él. 
-A.S.: Me siento muy honrado de que la Universidad,​ a través suyo, me haya dado una oportunidad de recuperar cosas tan entrañables. +
-  +
-L.B.B.: Es muy importante para nosotros, realmente. Quedamos más que agradecidos. Un abrazo.+
  
-A.S.: Igualmente.+**L.B.B.**: Creo que nos pasó a todos. Asdrúbal, muchísimas gracias otra vez. 
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 +**A.S.**Me siento muy honrado de que la Universidad,​ a través suyo, me haya dado una oportunidad de recuperar cosas tan entrañables. 
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 +**L.B.B.**: Es muy importante para nosotros, realmente. Quedamos más que agradecidos. Un abrazo.
  
 +**A.S.**: Igualmente.
  
  
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